¿Por qué escribo?
¿Por qué escribo?
Conflictos de alguien que no sabe qué estudiar
No sé si deba contar esto al público, o si esto verá la luz, sin embargo, recientemente me he visto ante la reflexión de mi futuro. ¿Qué debo estudiar? Y estoy ante las opciones de carreras más “realistas”, o algo relacionado con la escritura.
En su prefacio a Música para camaleones, Truman Capote nos da una frase, la cual se me ha grabado en la mente más que ninguna otra: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Puede parecer extremo o macabro al principio, y nunca he considerado que mi afición a la escritura me haya llevado a “autoflagelarme”, pero en esta situación me he dado cuenta de algo: elija la carrera que elija, mi don para la escritura siempre me va a acompañar, y tal vez hasta atormentar.
No sé si es un don, o si al menos soy bueno, pero sí tengo una necesidad, pues una vez que empecé a escribir, no me detuve. Hubo momentos en que lo dejé, pero mi mente siempre ha estado acompañada de ideas, de historias, de la necesidad de contar esas historias, porque siento que puedo hacer historias que le interesen a la gente, y me causa placer.
Sobre este tema, me había planteado, ¿aparte del placer, que más me pudo haber orillado a esta actividad? Tengo que admitir que algo que me agradó, fue la capacidad de hacer dinero. Había escrito pocas historias cortas, pero fue cuando se me apareció la oportunidad de ir a un concurso lo que me motivó a escribir la historia más pulida y con mejor calidad que hasta ese momento había hecho.
Gané. Y aunque el premio no fue cuantioso, me hizo darme cuenta de dos cosas: escribía lo suficientemente bien para convencer a un jurado, y se podía ganar dinero de escribir. Y fue a partir de ahí que empecé a escribir más relatos para poder juntarlos en un libro y publicarlo, y ganar dinero.
De todos modos ¿para qué quería el dinero? Hasta ahora reparo en ello, y creo que debería ser lo último en lo que piense para escribir. No he terminado el libro, y las causas pueden ser que no tenía la motivación correcta.
Pero, ¿y la fama y el reconocimiento?, ¿es completamente malo escribir pensando en ello? Es algo bien conocido y un lugar común, pero creo que todos los seres humanos en algún momento hemos pensado que queremos ser parte de la historia, o al menos ser recordados por algunas personas después de morir.
Y soy consciente de lo pretencioso que es, pero a veces aspiro a llegar al panteón de los escritores, allá donde están tantas figuras, mis héroes: los dos Julios, Verne y Cortázar, George Orwell, Virginia Woolf, Ray Bradbury, y muchos otros, que puedo asegurar que escribieron con pasión y porque era lo que más les gustaba.
Después de escribir esto, en realidad no he llegado a ninguna conclusión. He revisado tres aspectos, ¿lo hago por dinero? No. ¿Lo hago por placer, y por fama? Sí. Podemos decir que ser famoso es el objetivo, pero si el medio es escribir y se hace por placer ¿no es correcto?
Tampoco crean que es fama mundial, ni tampoco ser bestseller al estilo Stephen King o Dan Brown —no critico su trabajo, sólo no quiero ser ese tipo de escritor—, sino, más que fama, la palabra sería reconocimiento, al menos de algún círculo literario, al menos de unas cuantas personas que les guste lo que hago, y que lo que produzca las haga imaginar como yo lo hago.
Supongo que para finalizar, puedo decir que escribo porque lo disfruto, y porque quiero que otros más disfruten lo que escribo. Así como los autores que yo admiro ¿No?
TC
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